LA EDUCACIÓN DEBE CAMBIAR A LAS PERSONAS QUE VAN A CAMBIAR EL MUNDO

No solo tenemos prisa en el día a día, también tenemos prisa por "crear" niños y niñas que respondan a un perfil de persona estereotipada y a las necesidades que solicita la sociedad, esto nos separan de las necesidades reales de los más pequeños. Queremos que realicen tareas para las que todavía no están preparados y aceleramos su desarrollo. Además, se anteponen las necesidades propias del adulto a las necesidades de los más pequeños. Es por esto que las dificultades reales de los niños y niñas no están relacionadas con el medio, sino con la intrusión del adulto en el desarrollo de su persona, además, no es el educador el "gran estimulador", sino quien proporciona los materiales y entornos adecuados para favorecer la estimulación y desarrollo del menor.

Se debe educar desde el cariño, con afecto y tener en cuenta las diferentes inteligencias posibles a desarrollar en cada individuo, siendo la emocional una de las fundamentales para un desarrollo positivo, además de proporcionar un clima hogareño y de acogida. Es evidente que las cosas están cambiando y que cada vez más personas se preocupan por comenzar una educación emocional temprana. Sin embargo, se siguen utilizando herramientas como escalas para medir sentimientos, que se convierten en herramientas desintegradoras y deshumanizadoras más que en instrumentos facilitadores de información. 

Por otro lado, la relación con las familias es fundamental para comprender mejor a los más pequeños. Se debe empatizar, comprender y trabajar lo más difícil: "NO JUZGAR". Cada uno tiene su mochila, cada uno tiene sus vivencias, sus experiencias. Por ello los profesionales de la educación deben estar preparados para ayudar y acompañar a las familias por el bienestar de los menores.

Este modo de estar con los más pequeños es un tema más profundo, por lo que se debe reeducar a los docentes y cambiar los requisitos para acceder a estos estudios. En Finlandia solo los mejores pueden acceder a ellos, además la carrera no evalúa la capacidad de enseñar, por lo que deben superar una entrevista donde muestren sus capacidades comunicativas, actitud social y empatía, además de superar numerosas pruebas posteriores.

"Si un niño no puede aprender de la manera que enseñamos, quizás debemos enseñarles de la manera que ellos aprenden" - Ignacio Estrada-. Y para ello debe cambiar la formación del profesorado, los recursos, las metodologías y los lugares de enseñanza, así como los requisitos necesarios para acceder a estos estudios. El respeto tanto al niño como a las familias es fundamental para crear vínculos afectivos, necesarios para que consideren al maestro o maestra modelos de referencia, y generar una gran confianza para favorecer el desarrollo pleno del niño.