El papel del adulto

Ya se sabe que saber ocupa un lugar en el cerebro, según F. Mora lo que hay que evocar en un niño, un adolescente o un adulto es la curiosidad, y así despierta el interés, y con ese despertar está la emoción, que abre las ventanas, en el cerebro, de la atención, así se aprende y se memoriza.

Adaptar las enseñanzas a cómo los niños aprenden es fundamental para que el aprendizaje nazca de dentro hacia afuera. "Díme y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo" - Benjamín Franklin.

El adulto debe ofrecer disponibilidad afectiva, contacto físico, respetando las negativas del niño, para facilitar la creación de vínculos afectivos estables y adecuados, de respeto y confianza. La comunicación debe ser recíproca, "no solo se debe hablar AL niño sino que hay que hablar CON el niño". Además el adulto debe marcar normas y límites adecuados y necesarios, así como apoyar la iniciativa de los pequeños, reforzar sus logros y ofrecer pequeñas responsabilidades.

Las dotes humanas son importantes pero no suficientes. Se requiere de una implicación total que requiere simultáneamente la capacidad de una programación constante, desarrollando procedimientos estandarizados y al mismo tiempo mostrando flexibilidad.

Se trata de estimular desde edades tempranas. La estimulación temprana no pretende adelantar el desarrollo natural, sino ofrecer experiencias de forma adecuada para facilitar el desarrollo, el descubrimiento del entorno y el asentamiento de bases para futuros aprendizajes.

En las Escuelas Infantiles, y según la Orden del 28 de marzo de 2008, del departamento de Educación, Cultura y Deporte, por la que se aprueba el currículo de Educación Infantil en Aragón, además de llevar a cabo todo lo anterior nombrado los educadores también deben ofrecer:

- Contenidos adecuados.

- Materiales diversos, atractivos y variados. Contando con materiales naturales para la experimentación.

- Espacios y ambientes seguros, cálidos y hogareños como ya indicaban las hermanas Agazzi.

- Actividades concretas de múltiples posibilidades, además de elementos de la vida cotidiana que le acerquen a su entorno.

También deben:

- Respetar necesidades.

- Establecer rutinas respetando los tiempos de espera y descanso.

- Potenciar una imagen ajustada de sí mismo y una progresiva autonomía.

- Cultivar una mirada equilibrada y posibilitadora.

En 0-1 años concretamente, según el anexo de la Orden 28 de marzo:

- Ofrecer materiales que favorezcan el descubrimiento, la experimentanción y la simbolización.

- Potenciar la estimulación de los sentidos mediante diversas texturas, formas, tamaños y colores.

- Ofrecer elementos naturales y de la vida cotidiana que le acerquen a su entorno.

Por otro lado, la Orden del 28 de marzo del 2008, en su artículo 10, establece el Juego como principio metodológico. Según F. Tonucci "el adulto juega para divertirse, mientras que el niño juega por jugar".

Todo esto es fácil de llevar a cabo también en los hogares. Finalmente, debemos añadir que el niño necesita aprender y hacer las cosas por sí mismo, por ello lo más importante es un entorno conscientemente preparado y planificado. "El mayor instinto de un niño es librarse del adulto"- María Montessori.