Por una educación equitativa y libre de esteriotipos de género

Una formación libre de estereotipos de género es fundamental para que los niños y niñas se desarrollen de una manera equilibrada, ya que conlleva numerosas repercusiones, y determina la vida de las personas. Sin embargo, este tipo de educación no llega a ser totalmente productiva si no persiste en el tiempo, y a una escala totalmente globalizadora, al menos hasta que los infantes hayan formado su personalidad.

Estas iniciativas no deberían ser casos aislados del proyecto general de un centro, sino que deberían ser una forma de estar totalmente interiorizada y, además, se debería llevar a la práctica con total naturalidad.

No es hasta los tres años que, los niños y niñas, toman conciencia de la identidad sexual y de género, por lo que es a partir de los tres años el momento clave para trabajar la educación sin estereotipos, de una forma más lúdica, con los niños y niñas y sus familias. No obstante el equipo docente debe tener una formación sólida respecto a este tema y ya han debido tomar medidas en su intervención con los más pequeños.

Este tipo de proyectos no son fiables a baja escala, es decir, si únicamente se educa sin estereotipos durante un curso escolar no repercutirá a un nivel social más amplio. Esto no quiere decir que las escuelas no deban iniciar este tipo de educación desde la igualdad y el total respeto al desarrollo tanto de los niños como de las niñas, pero, además, para que esto sea realmente eficaz, es necesaria la involucración de todos y todas, comenzando en las universidades, concienciando a los futuros profesionales de todos los ámbitos, realizando campañas de concienciación social en medios de comunicación, además de ser necesaria la intervención del gobierno con una ley de protección hacia los derechos individuales de las personas para, de esta forma, exigir a los medios de comunicación una modificación y reestructuración de sus formas de expresión, de los anuncios publicitarios, etc.

Leer sobre esteriotipos de género me ha hecho reflexionar acerca de la igualdad. En la Real Academia Española de la Lengua sale definida como "principio que reconoce la equiparación de todos los ciudadanos en derechos y obligaciones", sin embargo, no es un término que tenga en cuenta las individualidades de cada persona por lo que propongo educar en equidad definida como "disposición del ánimo que mueve a dar a cada uno lo que merece".

La sociedad todavía no está preparada para admitir e integrar un cambio en su forma de ver el mundo, es posible que estos cambios no sean del interés y agrado de quienes deben comenzar las iniciativas de mayor repercusión.