El perchero

Esta primera imagen de Frato muestra unos niños y niñas colgados de un percheros cuyas expresiones lo dicen todo...

Casi todas las opiniones han coincidido por un lado, en que se pretende que los infantes molesten lo menos posible, la falta de tiempo y el estrés al que están expuestos los adultos les incita a utilizar alternativas, no muy educativas, para que sus hij@s permanezcan quietos, tranquilos, y por otro, que los adultos intentamos moldear a los infantes a nuestro antojo, sin dejar que se descubran, itentamos que sigan la norma, lo "normal", ¿Acaso somos ovejas de rebaño con un mismo fin? ¿Qué es lo "normal" y qué es lo "anormal"? ¿Quién decide todo esto?

Siempre se ha dicho que los hijos no vienen con manual de instrucciones pero todos coincidiremos en que es la responsabilidad más grande que nos presenta la vida, y por ello debemos formarnos, aprender, intentar ser mejores cada día. Sin embargo, ¿Qué ocurre con las familias en situación de vulnerabilidad económica-social? ¿Acaso sus hijos/as no tienen derecho, como ciudadanos, a recibir una educación como el resto?. El artículo 28 de la convención de los derechos del niño y de la niña de 1989 habla de la igualdad de derechos y oportunidades. Si un niño/a recibe en su casa una educación en valores, en emociones, en habilidades sociales, etc, ¿No tienen derecho otros niños/as, sin esa posibilidad en sus casas, a recibir esa misma educación por los servicios educativos? ¿Sobre quién recae la responsabilidad de la educación?, ¿si todos caminásemos juntos no sería más fácil?.

Es cierto que las prisas y el tipo de jornada laboral dificultan la tarea de educar a los más pequeños y prestarles más tiempo y atención, pero hay familias que no tienen muchas opciones, no todas las personas tienen la capacidad y las herramientas adecuadas para buscar soluciones acertadas. Por todo ello, ¿Qué papel desempeñamos por tanto los educadores/as en este sentido?.

En una conferencia escuché a Frato decir que todo maestro/a que no hiciera bien su trabajo debía ir a la cárcel. Yo no me atreveré a realizar tal afirmación, pero sí creo que como profesonales de la educación debemos tomar conciencia de la importancia de nuestro cargo, y ser conscientes de que no se puede hablar de educación de los niños/as sin tener en cuenta la de su entorno, por ello, es una labor educativa explicar a las familias en primera persona lo perjudicial de la televisión, los teléfonos, las tablets, etc.

Algunos educadores/as pensarán que no sé lo que digo, que no es tan fácil, que las familias no siempre están dispuestas... Mi respuesta a todo eso simplemente es: "BIENVENIDOS AL ARTE DE EDUCAR". Y si no haces nada para cambiar las cosas simplemente porque no es fácil, el único consejo útil que puedo darte es que te dediques a otra cosa.

Les invito a reflexioar sobre el significado de "guardería" y porqué ahora se les llama escuelas infantiles. He oído a muchos docentes quejarse del currículo, de que no es flexible, de que dificulta su labor y un sinfín de quejas más, sin embargo, no conozo ningún apartado del currículo que diga que se debe poner la televisión a los infantes, que todos deben caminar al mismo rítmo y que las fichas son una buena herramienta para trabajar las diferentes capacidadades ¿Realmente qué o quien/es dificultan una educación adecuada?