Inteligencia

La inteligencia se podría dividir en dos partes, la inteligencia cognitiva y la inteligencia emocional. Mientras que una es analítica, numérica, encargada del lenguaje, los números, etc. la otra es más creativa, imaginaria, emocional. Desde muchos ámbitos se ha creído que la inteligencia solo era posible en aspectos cognitivos, pero poco a poco se está demostrando que también las emociones tienen su parte inteligente.

El Coeficiente Intelectual se puede medir y llegar a conclusiones exactas utilizando diversos test y pruebas, mientras que para medir la inteligencia emocional tenemos más complicaciones, aunque sí podemos valorar alguno de sus factores, como por ejemplo, la empatía, que puede ser probada con actuaciones directas analizando los diversos comportamientos y reacciones que se pueden dar.

Se ha comprobado que el 80% de la inteligencia recae sobre la inteligencia emocional, que se consigue medienta el hábito o la práctica, y solo un 20% al coeficiente intelectual.

Algunas defininciones de inteligencia que se han dado a lo largo de la historia son:

Köhler: "capacidad especial para adquirir nuevos conocimientos".

Lewis Terman: "capacidad para pensar de manera abstracta".

David Wechsler: "capacidad para actuar con un propósito concreto, pensar racionalmente y relacionarse eficazmente con el ambiente".

Jean Piaget: "Capacidad para adaparse al ambiente".

Stermberg y Saler: "Capacidad de apdaptar el comportamiento a la consecución de un objetivo. Incluye las capacidades para beneficiarse de la experiencia, resolver problemas y razonar de modo efectivo".

Papalia y Wendkos-Olds: "Interacción activa entre las capacidades heredadas y las experiencias ambientales, cuyo resultado capacita al individuo para adquirir, recordar y utilizar conocimientos, entender conceptos concretos y abstractos, comprender las relaciones entre los objetos, los hechos y las ideas y aplicar y utilizar todo ello con el propósito concreto de resolver los problemas de la vida cotidiana".

En definitiva la inteligencia es la relación entre lo innato, la herencia, las aptitudes (lo que sé y lo que sé hacer) adquiridas a través de la experincia y la actitud (querer hacer).

VEAMOS EN QUÉ MEDIDA SE APLICARÍA CADA COSA PARA ADEMÁS DE SER INTELIGENTE SABER APLICAR ESA INTELIGENCIA CON ÉXITO:

Competencias: conocimientos y habilidades.

Conocimientos: aprendizajes de conceptos, principios e información respecto a un tema en particular.

Habilidades: aptitud o destreza para utilizar los conocimientos y aplicarlos en un contexto.

Actitud: comportamiento que se emplea para hacer las cosas.

La fórmula sería:

INTELIGENCIA APLICADA = (CONOCIMIENTOS + HABILIDADES) X ACTITUD

Podemos ver que los conocimientos y las habilidades suman, sin embargo la actitud multiplica. Esto es debido a que finalmente lo que garantiza el éxito en las cosas que hacemos es el comportamiento que se emplea para lograrlas. Por ejemplo, una persona puede saber mucho, y puede saber aplicarlo correctamente, sin embargo, ¿Qué ocurre si no se tiene una actitud positiva hacia lo que se está haciendo? Somos seres sociales, por lo que cómo nos ven los demás también es importante, lo que trasmitimos, y antes que todo, lo importante es cómo nos vemos a nosotros mismos para alcanzar una buena actitud y así conseguir aplicar lo que se sabe de manera satisfactoria.

Diferencias entre listo e inteligente:

Inteligente: término más formal. Persona que sobresale por su capacidad mental basada en su coeficiente intelectual elevado.

Listo: término informal. Persona que es capaz de aprovechar al máximo las aptitudes que posee para un fin y que resuelve los conflictos de manera eficaz.